¿Quien puede pertenecer a la Orden?

Podrán formar parte de la Orden de Santa María de los Pobres Caballeros de Cristo aquellos fieles cristianos que acepten los presentes Estatutos y además    
  1. Sean fieles a la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana. No obstante, en condiciones especiales que deberán ser consideradas y meditadas por el Sub Prior y oído el Consejo de Gobierno y el Consejo Prioral, podrán admitirse fieles de otras Iglesias Cristianas. Esta excepción deberá ser aprobada por la autoridad eclesiástica.
  2. Tengan una adecuada formación cristiana católica (estudios bíblicos, historia de la Salvación, doctrina de la Fe, teología general y teología del Amor en particular, liturgia, derecho canónico,…)
  3. Su comportamiento supere el mero cumplimiento de los principios habitualmente exigidos a los fieles y sea modélico por su espíritu de esfuerzo y sacrificio, por su humildad y por su trato amable y educado, reflejo de su amor hacia todos los hombres sin distinción.
  4. El proceso de recepción en la Orden se iniciará con la presentación, por el aspirante, de un escrito de solicitud, donde deberá exponer los motivos de su petición, lo que espera encontrar en la Orden y los méritos que considere oportunos. Este escrito irá avalado por la firma de un Caballero profeso y acompañado de su documento nacional de identidad, partida de Bautismo y certificado de buena conducta.
  5. Para ser miembro de la Orden de Santa María de los Pobres Caballeros de Cristo, quien reúna las condiciones anteriores deberá, además, superar el período de prueba de un (1) año. A lo largo de dicho período deberá confirmar en repetidas ocasiones su firme voluntad de ingresar en la Orden, toda vez que la permanencia es una virtud imprescindible para conseguir cumplir los objetivos de la orden, siguiendo el ejemplo del Císter. Durante el indicado período de un año, el novicio deberá superar cursos de formación religiosa (teología, liturgia, derecho canónico,…) en el nivel adecuado que establezca la Autoridad Eclesiástica.
  6. No podrá ser válidamente admitido quien públicamente rechace la fe católica o se aparte de la comunión eclesiástica, o se encuentre incurso en una excomunión impuesta o declarada (cf. CIC c. 316 §1).