Bienvenida del Prior General

Estimado postulante: Has decidido, me imagino que guiado por el Espíritu de Dios, ingresar en la Venerable Orden de Santa María de los Pobres Caballeros de Cristo.

Si te guía el amor a Jesucristo y su Evangelio, el espíritu de servicio a los demás, has llamado a la puerta del lugar indicado. Aquí encontrarás lo que buscas: superación personal, sacrificio, lucha contra las bajas pasiones, entrega al prójimo, defensa de la fe, humildad…, es decir, todas y cada una de las virtudes que deben practicarse en una entrega al servicio de Dios y a su Iglesia.

Si por el contrario, te sientes atraído por los oropeles, por las espadas, por los uniformes, por las capas o por las historias fantasiosas de tesoros ocultos, de misterios escondidos…, busca otro sitio porque no hay lugar en esta Orden para parafernalias ni fantasías.

La Orden de Santa María de los Pobres Caballeros de Cristo es una vocación dedicada al servicio de Dios. En la que la dualidad monje-guerrero se ensambla en una perfecta armonía: El monje ora, trabaja y se forma para ser útil al Pueblo de Dios. El Guerrero emplea la espada del espíritu para todo aquello que ataque los fundamentos de la fe: contra la codicia, la hipocresía, la desesperanza, el engaño, el ataque al Evangelio y sobre todo el ataque a Jesucristo Resucitado, base en la que se sustentan todas las cosas.

Si quieres comprometer tu vida en una “Cruzada” contra la maldad, éste es tu sitio. No pidas nada. Tendrás dos armas invencibles: El Evangelio de nuestro Señor Jesucristo y la Regla que nos fue dada por San Bernardo y que nos ha sido transmitida por aquellos que pagaron con sangre y sacrificio la entrega que en su día hicieron de sus vidas a esta religión.

No andarás solo el camino, si eres fiel, estarás acompañado de invisibles soldados que guiarán tu espíritu en la entrega perfecta a Dios. Y de hermanos visibles que serán tus hermanos y cuidarán de que no tropieces, y si a pesar de todo caes, ayudar a ponerte en pié, limpiarte la suciedad y guiarte hacia la meta final.

En fin, todo esto será tu compromiso si decides unirte a nosotros. Que nadie te confunda ni engañe: esta Milicia es Evangelio y Regla, no otra cosa.